Artículo de opinión publicado en prensa escrita por CARLOS ZAMORA SOLA (CEO de GRUPO OPTIUM)
Impactante, rimbombante y pegadizo titular en los periódicos, “Improcedente el despido de una administrativa que fue sustituida por un robot”. Seguramente habrá provocado una mezcla de indignación y miedo en la gente de bien, pues además viene acompañado por las apocalípticas previsiones de que en un futuro en España más del 20% de los empleos serán ocupados por Robots. Sin embargo, por la cabeza de más de un pequeño-mediano empresario, a mitad de camino entre la sorna y la clarividencia, habrá rondado la idea de si no será esa la solución a sus desvelos laborales. De un tiempo a esta parte, no son pocas y tampoco infundadas las quejas del colectivo Empresarial a cerca del estrechamiento del cerco. Con los truenos de la recesión resonando en la distancia y los relámpagos del aumento del paro asomando en el horizonte, la pequeña y mediana Empresa se ve impotente y desprotegida ante la paulatina complicación de las Relaciones Laborales.
A título individual, sus trabajadores no dudan en usar la baja médica a modo comodín para presionar ante cualquier conflicto. A título colectivo, el uso de un Derecho Fundamental sagrado como la Huelga se convierte y se pervierte en un vil chantaje muchas veces injustificado. Contra estas armas es difícil luchar, y más en un campo de batalla hostil marcado por un ordenamiento laboral excesivamente rígido y proteccionista, que deriva por extensión en una Tutela Judicial que aplica el principio IN DUBIO PRO OPERARIO con una facilidad vertiginosa. A esto le sumamos un aumento de la presión fiscalizadora de Inspección de Trabajo y el atribulado Emprendedor se pregunta: y frente a esto, ¿Qué defensa hay? Y el titular de los Robots vuelve a rondar en la cabeza.
Derecho laboral Preventivo y poco más, querido Emprendedor. La clave para minimizar la conflictividad laboral pasa por la prevención desde la mismísima selección de personal, una relación laboral con luz y taquígrafos, registrando hasta el más mínimo detalle en los documentos que rijan la misma, y el ejercicio de la potestad sancionadora con rigor, criterio y sensatez. Y aun así el titular del Robot seguirá rondando en la cabeza…







